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Y si Hacienda no somos todos, ¿yo para qué pago impuestos?/ Why do I pay taxes if the taxpayers are not equally treated by law?

In Conciencia Fiscal, Cumplimiento tributario on 12/01/2016 at 12:41

Todavía no he sido capaz de reaccionar ante las declaraciones que ayer hizo la abogada del Estado Dolores Ripoll defendiendo a la Infanta Cristina en el marco del caso Noos: “El lema Hacienda somos todos es sólo publicidad” (ver noticia aquí).

¿Esta señora no sabe que dos de los principios tributarios son la igualdad y la generalidad? Señora Ripoll, le recuerdo que usted nos representa a TODOS los españoles en su papel de abogada del Estado; su sueldo se nutre de las arcas del Estado mantenido en base a impuestos que pagamos entre todos; y no olvide que Hacienda SÍ somo todos y no es sólo fruto de un estupendo eslogan publicitario (que también). ¿Cree acaso que si los ciudadanos españoles creyeran que pagar impuestos es discrecional según quién seas y dónde hayas nacido, seguirían pagando impuestos cumpliendo la ley?

Tras tantos casos de corrupción que estamos viviendo en los últimos años; tras los muchos esfuerzos por la AEAT de mantener su imagen e independencia; tras los grandes esfuerzos de la mayoría de los españoles que, manteniendo o no su trabajo, siguen cumpliendo con su obligaciones tributarias… ¿Cómo es usted capaz, Sra. Ripoll de echar por tierra todo ésto de un plumazo?

Los principios tributarios han de respetarse; el artículo 31.1 de nuestra Constitución debe ser como la biblia para todos los ciudadanos de nuestro país; y el respetar una eslogan como “Hacienda somos todos” debe ser la base ideológica de la cultura tributaria en España.

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I am still shocked by the speech of the lawyer of the State (Ms. Ripoll) at the framework of Noos case. Yesterday, she stated that all citizens are not equal by law in relation to taxes.

In my opinion, Ms. Ripoll has forgotten that two of the main tax principles are equality and generality. In fact, one of the reason because we pay taxes are these principles. We do not pay taxes depending on where we have borned or who we are.

Nowadays, the Spaniards are suffering too many corruption cases; the Spanish Tax Office has made too much efforts in order to preserve its image and independency; and most of the Spaniards continue paying firmly our taxes. How a public representative as a lawyer of the State could destroy at the stroke of a pen these issues?

The tax principles should be respected; the constitutional article number 31.1 should be like a Bible for all the Spanish citizens; and the slogan “We are all the Spanish Tax office“should be the ideological base of our tax culture.

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Elections and accountability in the Spanish multilevel Government// Elecciones y atribución de responsabilidades en el Estado de Autonomías español

In Descentralización fiscal, Financiación autonómica on 27/05/2014 at 10:30

We have just lived the European elections with atypical results and I ask myself: Are we really aware about which are the political duties of the European Union? I don´t think so.

Last week I took part in the conference “The new reform of the Spanish State of Autonomies: analysis and proposals“, financed by FUNCAS-RIFDE, with a paper related to visibility, transparency and responsibility. There were two intense days full of interesting proposals for improving our Spanish multilevel Government.

In democracy, citizens use votes to control their politicians. In this sense, politicians make efforts to accomplish those public politics that are rewarded by citizens. Nevertheless, there is not much point in political punishments or rewards if citizens are not aware of the correct assignment of the responsibilities to the institution responsible of them.

Good visibility of public politics is required for accountability and political control where citizens are well informed. Responsibilities attribution is even more difficult in federal systems as the Spanish one where responsibilities are shared by several levels of Government. In this sense, do you think Spaniards are sufficiently well informed about what taxes we pay to who or wich public services and goods we receive from what level of Government?

According to the results obtained in our paper, Spaniards do not have enough information about our Spanish multilevel Government to assign responsibilities properly regarding expenses and even less about taxes. As an example, the following graph shows the knowledge of  which political level of Government is the responsible for the Spanish healthcare system (2005 vs 2010) divided up into Spanish regions. Figures express the number of correct atributtion of responsibilites of healthcare system to their autonomous level.

sanidad

These figures demonstrate that decentralization process is a question of learning: the more time goes by, the easier is to attribute responsibilities to their correct organization for citizens. It´s feasible as well to assume a “economic crisis effect” because of the cutbacks on our healthcare system and other public services or goods that make responsibility more visible.

If citizens cannot clearly distinguish spheres of authority across levels of Government, elections may turn out to be an ineffective mechanism to hold Governments accountable.  My point of view on this is that we can´t pay attention to those who prefer re-centralize services and taxes, Spain should continue with its decentralization process but taking into account accountability and control. Fundamentally, it´s a question of transparency and information.

What is your point of view? Are Spaniards well informed about the design of our multilevel Government? Who (central, regional or local Government level) would you complaint about any bad management of any public service to? If you don´t live in Spain, which is our personal opinion regarding this topic?

Waiting for your opinions! ___________________________________________________________________________________

Acabamos de vivir unas elecciones europeas con resultados atípicos en las que yo me pregunto: ¿realmente los ciudadanos somos capaces de atribuir qué responsabilidades corresponden al plano supranacional (en este caso europeo)? Mi opinión es que no, ya que ni siquiera sabemos hacerlo correctamente a nivel nacional.

Esta semana he participado en la conferencia “La nueva reforma de la financiación autonómica: análisis y propuestas” financiada por FUNCAS-RIFDE en donde presentaba, junto a dos colegas académicos, un papel sobre visibilidad, transparencia y atribución de responsabilidades. Han sido dos días de interesantes aportaciones para la mejora del actual sistema autonómico español en donde ha quedado de manifiesto que, a pesar de los éxitos y avances logrados hasta el momento, queda todavía mucho camino por recorrer tras los ya 35 años de descentralización del sector público español.

En democracia los ciudadanos emiten periódicamente en las urnas su veredicto sobre la tarea del gobierno durante la legislatura. Y en este sentido, los políticos se esfuerzan en llevar a cabo las políticas que consideran que serán premiadas por los ciudadanos. Pero sin embargo, esta lógica premio-castigo sólo puede funcionar si los individuos son capaces de atribuir correctamente las responsabilidades entre las diferentes instituciones políticas.

Para que la rendición de cuentas y control sobre el sistema político tengan lugar de forma adecuada, es imprescindible la visibilidad de las políticas públicas: los ciudadanos deben tener la máxima información posible acerca de qué políticas públicas (de gastos y de ingresos) se están aplicando así como quién es el responsable de su aplicación.

La rendición de cuentas, incluso cuando existe un solo nivel de gobierno, puede verse dificultada cuando el poder está compartido por distintos órganos o partidos políticos. Pero la atribución de responsabilidades todavía es más compleja cuando el poder también está repartido verticalmente (Estados descentralizados), con la existencia de varios niveles de gobierno, como ocurre en el caso español (Estado central, comunidades autónomas y entes locales comparten responsabilidades en ingresos y gastos). En España, la asignación de competencias de gastos e ingresos a los gobiernos regionales y locales hace aún más complicada una evaluación correcta de la gestión pública por parte de los ciudadanos. En este sentido, ¿creéis que los españoles sabemos atribuir correctamente a qué nivel de Gobierno pagamos cada impuestos o quién es el responsable de prestar uno u otro servicio público para poder “premiar” o “castigar” su buena o mala gestión pública de esas políticas?

Según los resultados obtenidos por nuestro artículo, los españoles carecen de suficiente información sobre el Estado de autonomías para atribuir correctamente responsabilidades sobre las políticas de gasto, y aún menos sobre los ingresos. El siguiente gráfico, a modo de ejemplo, pone de manifiesto el alto grado de desconocimiento sobre qué nivel de Gobierno es responsable de la sanidad, servicio público “estrella” para los españoles que lo erigen como la principal razón para cumplir con sus obligaciones tributarias. Los siguientes datos expresan, a nivel autonómico, el número de aciertos (expresado en porcentaje) en la atribución de la sanidad como servicio público responsabilidad de las CC.AA.

sanidad

Estos datos podrían estar evidenciando la existencia de un proceso de aprendizaje (año 2005 vs 2010): cuanto más tiempo ha pasado desde que se consolida el proceso de descentralización, más claro tendrán los ciudadanos quién es el agente responsable de las políticas públicas. Hay CC.AA. como Madrid o “resto” cuyo proceso de descentralización y asunción de competencias se produjo por la “vía lenta” (más tarde que otras como Cataluña, Andalucía o Comunidad Valenciana entre otras). También puede asumirse un efecto “crisis” en donde los recortes sufridos por los ciudadanos en los últimos años para el caso de la sanidad, entre otros, hagan más visibles el nivel de Gobierno responsable de su prestación.

En definitiva, parece clave que el diseño institucional es clave para la atribución de responsabilidades. Sin embargo, en un país donde el español en donde este diseño es más complejo, no podemos atender a aquellas voces que abogan por una “recentralización” de determinados tributos o políticas de gasto sino que, desde mi punto de vista, la solución viene de la mano de una mayor transparencia e información sobre nuestro Estado de autonomías. La descentralización está directamente asociada con el fortalecimiento de la democracia, a través de los mecanismos de participación y supervisión de las actuaciones públicas. Sin embargo, los problemas de desinformación en el contexto descentralizado español ponen en cuestión el argumento de que la descentralización fiscal cree las condiciones para un mayor control de la actuación de los políticos e incluso pone en entredicho los avances logrados por el Estado de autonomías español.

Desde vuestro punto de vista, ¿creéis que estamos suficientemente informados sobre el diseño del Estado de autonomías? ¿Si tuviérais que reclamar sobre la mala gestión de un determinado servicio público o prestación social, sabríais si acudir al Estado central, comunidad autónoma o ayuntamiento? Y para aquellos que no viváis en España, ¿cuál es vuestra experiencia en vuestro país?

Sigamos reflexionando…

¿Cuánto nos cuesta cumplir con nuestros impuestos?

In Costes de cumplimiento on 25/11/2013 at 09:30

Vuelvo de participar en Panamá de un interesante “Workshop”, financiado por Naciones Unidas y coordinado por el CIAT, en donde se exponían las conclusiones de un estudio que diseñaba una metodología para medir los Costes de Transacción Tributarios (costes administrativos y costes de cumplimiento) para las pequeñas  y medianas empresas de América Latina.

No cabe duda que hacer el cumplimiento más fácil para las PYMES, y en general para cualquier contribuyente (independientemente de su tamaño y condición de persona física o natural), asegura a cualquier Administración Tributaria (en adelante AT) una mayor recaudación de ingresos puesto que el número de personas que cumplirían con sus obligaciones de forma “voluntaria”, sería sin duda mayor. Además, el facilitar y simplificar el cumplimiento tributario ayuda a que parte de los contribuyentes informales (en la economía sumergida), pasen a declarar formalmente sus ingresos y gastos a la AT.

Por tanto, parece que son todo beneficios para la Administración Tributaria el hacerse cargo que estos costes de cumplimiento sean los mínimos para sus contribuyentes. Pero sin embargo, ¿realmente cuántas AT tienen medidos estos costes de cumplimiento? ¿y qué pasa con los costes administrativos (ésto son, los costes de recaudación de los impuestos de la propia AT)?

Si bien es cierto que en paises como España el ser asalariado no supone demasiados costes de cumplimiento (medidos en tiempo, costes económicos y costes psicológicos) por las grandes facilidades desarrolladas por la AEAT en los últimos años en cuanto a soportes telemáticos y facilitación del “borrador de renta”. Sin embargo y por poner un ejemplo, y en un contexto de crisis económica donde cada vez crece más esta figura, ¿qué es de aquellos que trabajan de forma independiente? ¿cuánto les cuesta a ellos cumplir con sus obligaciones? ¿cuánto se gastan en asesores fiscales y tiempo en trámites tributarios? ¿y cuánto les cuesta psicológicamente todas estas gestiones? Son cuestiones claves a reflexionar por las Administraciones Tributarias (en nuestro caso por la AEAT) puesto que, en un contexto actual como el español en donde ya es costoso económicamente ser “autónomo”, de no simplificarse al máximo los trámites tributarios y facilitarse su cumplimiento (facilidades de pago, presencia de técnicos de asistencia al contribuyente especializados en segmentos de contribuyentes, etc), cada vez serán más los ciudadanos que opten por alternativas informales (en “B”).

Una de las principales conclusiones obtenidas en el “Workhop” del que hablaba en un inicio, es que existe regresividad entre el coste de transacciones tributarias y el tamaño de la empresa en América Latina (pero es un problema extendido a nivel mundial). Es decir, son las empresas más pequeñas las que más costes soportan a la hora de cumplir con sus obligaciones tributarias. En España, en donde las PYMES sostienen económica y laboralmente a nuestro país, es necesario tener en cuenta estos aspectos y estudiarlos para mejorar sobre ellos.

¿Y vosotros qué tipo de perfil de contribuyente sóis? ¿Cómo de costoso es para vosotros cumplir con vuestras obligaciones tributarias? ¿Creéis que si las Administraciones Tributarias facilitaran y simplificaran estos trámites, la gente pagaría más y de mayor agrado?

Sigamos reflexionando…

Necesidad urgente de un “rearme moral” en España

In Conciencia Fiscal on 24/06/2013 at 09:30

¿De verdad somos un país corrupto tal y como piensa el 86% de los españoles en el último Barómetro del Instituto Elcano?

La ciudadanía española, desde mi punto de vista afectada por los últimos escándalos que día a día salpican la actualidad de nuestro país en los últimos meses, adquiera una visión pesimista y crítica sobre su propio país que hasta hace poco no tenía.  La crisis y la corrupción han motivado que se deteriore nuestra propia imagen hasta el punto de que los españoles somos más críticos con nosotros que el resto de países, puesto que como también arroja el último Barómetro Marca España reaalizado también por el Instituto Elcano, tan sólo uno de cada tres extranjeros ve a nuestro país como corrupto y poco fiable.

Estas percepciones sociales afectan directamente sobre la conciencia fiscal de los españoles. Si bien es cierto que el fraude fiscal ha aumentado en los últimos años, según apuntan siete de cada diez españoles en el último Barómetro Fiscal del IEF publicado, la mitad de la población en este estudio afirmaba que los impuestos se pagan de forma correcta. Y según estos mismos datos, en los últimos años en España nos encontramos con un rechazo frontal del fraude fiscal por parte de los ciudadanos.

Sin embargo, todas estas cuestiones pueden se ven mermadas, afectadas y truncadas frente a un contexto en donde los españoles se autotconsideran corruptos (casi nueve de cada diez piensa así, según el Barómetro del Instituto Elcano). En un país como el nuestro en donde los niveles de economía sumergida son elevados pero en el que se había ido ganando la batalla contra la percepción de justificar el fraude, hecho insolidario y que afecta a todos, no puede ser que nos retrotraigamos siglos por hechos y noticias que deben verse como puntuales y desde luego como muy punibles.

Desde mi punto de vista, tanto la Administración Tributaria como el propio Gobierno han de emprender un “rearme moral” de los españoles con medidas comunicativas, informativas y educativas que consigan comprender: que los casos puntuales de corrupción son perseguidos y suponen importantes multas y cargos para los defraudadores; que la mayoría de los españoles son responsables con sus obligaciones tributarias; cuál es la importancia del pago de impuestos; y por último, la necesidad de informar a las edades más avanzadas en sus responsabilidades como contribuyentes y educar en aquellos más jóvenes sobre valores por el respeto por lo público y pagado con el esfuerzo de todos.

Los medios de comunicación tienen la obligación de informar, pero las insituciones públicas también deben hacer su propia labor informativa para no hacer caer en el desánimo, ¿no creéis?

Sigamos reflexionando…

El dicotómico debate fiscal en España

In Debate fiscal on 11/06/2013 at 09:30

Parece que hablar impuestos está de moda, ¿pero acaso solamente existe la opción de debatir sobre si subirlos o bajarlos?

Está claro que la necesidad de recaudación impera sobre el ejecutivo, lo que ha llevado en los últimos tiempos a subir figuras impositivas ante las críticas de la oposición y gran parte de la sociedad; pero pareciera que ante estas medidas, las únicas réplicas fueran el hecho de que en realidad lo que hay que hacer es bajar los impuestos.

Desde un punto de vista sociológico, esta situación hace que la ciudadanía-contribuyentes vean los impuestos como “arma política” desvirtuando una vez más su verdadera esencia. No hemos de olvidar, tal y como demuestran las encuestas sobre fiscalidad del Instituto de Estudios Fiscales y el CIS, que los españoles son utilitaristas (no conciben el pago de impuestos de no ser porque reciben servicios públicos y prestaciones sociales a cambio), no creen que su sistema fiscal español sea justo ni equitativo (no son los que más ganan los que pagan más impuestos) y aunque rechacen el fraude en el plano de las opiniones, no tanto en el de las actitudes o valores.

Desde el ejecutivo, la oposición y desde la propia Administración Tributaria española es necesario ampliar el debate e información fiscal para una mayor comprensión de la ciudadanía sobre el para qué de los impuestos. No se ha de olvidar que la aplicación y construcción del sistema fiscal no tendrá éxito de no tener en cuenta a la población a la que va dirigido, por tanto va más allá de una cuestión técnica. Nos encontramos ante un panorama social en el que los españoles cada vez van adquiriendo una actitud de mayor resistencia fiscal por diferentes causas: crisis económica; escándalos relacionados con el fraude fiscal; altas cotas de desempleo; percepción social de que nuestro sistema fiscal es injusto (los mayores afectados son los asalariados y la clase media); dudas sobre la eficiencia de la gestión del gasto público (relacionado directamente con la merma de la calidad y cantidad de serivcios públicos y prestaciones sociales); etc…

¿Realmente lo importante es debatir sobre subir o bajar impuestos o centrarnos en cuál es el clima fiscal de la sociedad española y cómo éste puede afectar sobre el propio sistema tributario?

Desde mi punto de vista, si no se emprenden medidas efectivas y serias para atajar el fraude y hacer que nuestro sistema fiscal se perciba como más justo y equitativo, por mucho que se suban impuestos la recaudación quizás nunca sea mayor. Y aunque se decidan bajarlos, si la oferta de servicios y prestaciones sociales sigue empobreciéndose y las cifras de fraude fiscal se mantienen, dudosamente se alcancen mayores cotas de cumplimiento por el hecho de pagar menos impuestos que antes.

Y vosotros, ¿cómo lo véis? Sigamos reflexionando…

La desafección tributaria de los españoles… ¡en la radio!

In Conciencia Fiscal on 04/04/2013 at 09:30

Ayer tuve el inmenso honor de ser entrevistada para el programa de radio de Julia Otero en Onda Cero: “Julia en la onda“, dentro de su sección “El Gabinete”. Fue una grata sorpresa que solicitasen a una experta en mis temas de “Sociología Fiscal” para tratar el tema de la “Actitud de los españoles ante los impuestos“.

Ayer comenzaba la campaña de la renta y mientras la mayoría de los españoles piensan “cuánto les va a devolver la AEAT y qué huecos taparán con ese dinero o qué caprichos podrán darse”, para mi sorpresa en “Julia en la onda” también tuvieron a bien reflexionar además de estos temas y cuestiones más técnicas, ¡sobre qué piensan los españoles sobre su sistema tributario y más con los tiempos que corren!

El mensaje que yo quise transmitir de manera concisa y concreta fue que los españoles cada vez más vivimos una desafección tributaria, en la medida que cada vez nos encontramos más alejados y distantes con nuestra obligación del pago de los impuestos debido a nuestra pérdida de confianza en la gestión que se hace de nuestros impuestos. Este actitud se ha agudizado todavía más con los escándalos de fraude que venimos viviendo en los últimos tiempos en nuestro país, y parece que no haya llegado a lo más hondo por lo que desde las instancias políticas cabría lugar a la preocupación.

Como dije también en mi entrevista, toda Administracion Tributaria aspira al “cumplimiento fiscal voluntario” de sus contribuyentes pero sin embargo en España estamos desviándonos de la estela positiva, cumplidora y de rechazo al fraude que veníamos vivivendo en los últimos años. A pesar de la “picaresca” de los españoles, nuestro talante “utilitarista” ante la responsabilidad tributaria (qué recibimos a cambio de nuestros impuestos)  y gracias a la sanidad como servicio “estrella”, parecía que se justificaba el pago de los impuestos a cambio de una oferta pública de servicios y prestaciones de calidad. Desde luego nos movemos en un contexto en donde nuestra responsabilidad de pagar impuestos se pone en entredicho: sonados casos de fraude, elevadas tasas de desempleo, desvanecimiento de los estándares de nuestro Estado de Bienestar (sanidad, educación y pensiones)… ¿y a partir de ahora qué?

Aunque he dado charlas en seminarios, he impartido alguna clase y demás… ¡ha sido mi primera experiencia mediática para una radio española! Sin duda estaba nerviosa, no fuí del todo clara en alguna de mis intervenciones pero confío en que al menos el mensaje haya llegado. Aquí tenéis la grabación del programa, y mi intervención se extiende del minuto 3´20 hasta el minuto 7, ¡disfruten!

Sigamos reflexionando…

La necesaria reformulación de los “contratos sociales” contemporáneos

In Contrato social on 11/03/2013 at 09:30

Aunque yo ya vengo tratando este tema en algunos de mis anteriores post, lo vuelvo a traer a colación tras leer este interante artículo de Joaquín Estefanía en El País.

Mientras en España el “contrato social” firmado implícitamente entre Estado y contribuyentes durante la transición fiscal de los 70´s se va poco a poco diluyendo con la actual crisis económica: recortes drásticos del gasto público; disminución de la calidad de los servicios públicos y prestaciones sociales recibidas hasta ahora; cuestionamiento de la equidad de nuestro sistema tributario; etc… En otras regiones como América Latina, en donde se encuentran en plena construcción de ciudadanía,este “contrato” se ha venido reforzando junto a su consolidación democrática: gran crecimiento de la clase media y un Estado de Bienestar en auge, pero se sigue dudando de su eficiencia a corto-medio plano (tal y como se plantea en las páginas 12 y 13 de este reciente informe del Banco Mundial).

Parece claro pues que tanto en España junto con muchos otros países de la UE (Grecia, Italia, etc…), así como en la propia América Latina (en adelante, AL) se han de reformular estos “contratos sociales” contemporáneos que como se demuestra en la actualidad han quedado obsoletos. Antes de la ruptura entre Estado y ciudadano-contribuyente, es necesario que desde las instancias políticas de cada país reflexionen sobre las nuevas pautas de estos acuerdos.

Mientras Estefanía no hace mención explícita en su artículo al sistema tributario, desde mi punto de vista es la fiscalidad (en su doble vertiente: ingresos y gastos) uno de los puntos claves en los problemas y las soluciones de estos nuevos “contratos sociales” post-contemporáneos aún por definir: la importancia de logar definir un sistema tributario que realmente sea justo y equitativo.

En España lo que ocurre principalmente es que nuestro actual sistema tributario ha dejado de estar en consonancia con la actual estructura económica del país (demasiada dependencia del IRPF), contamos con muchas presiones de la UE por el equilibrio presupuestario y tenemos una gran falta de alternativas de recaudación no-tributarias; mientras que en los países de AL el principal problema radica en una baja presión fiscal, escasa calidad de los servicios públicos y habitualmente cuentan con grandes fuentes de ingresos no-tributarios (recursos naturales, zonas de libre comercio, etc…) que retrasan la realización de reformas fiscales de calado.

¿Hacia dónde hemos de dirigirnos según vuestra opinión?… ¡sigamos reflexionando!!

¿Hacia qué tipo de Estado de Bienestar queremos dirigirnos?

In Uncategorized on 18/11/2011 at 08:30

La política tributaria consiste en usar los impuestos, junto con otros instrumentos fiscales, para logar los objetivos económicos y sociales que se desean promover. Y por tanto, en un Estado social y democrático de derecho como el actual, los programas de gasto público son los que determinan tanto el grado de presión fiscal (cuántos impuestos pagar), así como los rasgos y características de las diferentes figuras impositivas.

Sin embargo, no cabe duda de que todo sistema tributario se encuentra en reforma permanente, en la medida que depende de la propia estructura productiva del país, de su estructura social y de las decisiones políticas de la clase política gobernante. Hoy en día nos encontramos inmersos en una fuerte crisis económica, contamos con altas tasas de desempleo (21,52%,según datos del 3erT de la EPA) y sufrimos necesidades de recorte del gasto público, todo lo que supedita claramente las decisiones políticas en materia tributaria.

La eficiencia de toda política tributaria depende principalmente del funcionamiento de la propia Administración Tributaria, así como del grado de cumplimiento de las obligaciones tributarias entre los contribuyentes. Actualmente parece criticarse el funcionamiento de la AEAT como gestora de esta política tributaria (sobre todo por su ineficacia a la hora de luchar contra el fraude), así como se está produciendo una mayor resistencia fiscal entre los ciudadanos (aumenta el fraude).

Parece que hasta el momento el sostenimiento del actual sistema se justificaba en la medida de que la mayoría teníamos un puesto de trabajo y la presión fiscal era “manejable” porque no existía mucha resistencia al cumplimiento.  Sin embargo, vivimos una nueva situación económica, política y social muy diferente a la que vivíamos cuando el sistema fue diseñado, por lo que parece necesario replantearse uno nuevo en el que se reequilibren las vías de recaudación y/o se reestructuren los programas de gasto público. ¿Tan sólo cuando nuestra economía, nuestro empleo y nuestra política se desestabiliza nos planteamos cuántos impuestos pagamos y para qué los estamos pagando?, ¿acaso no es ahora cuando es más necesario ser “solidarios” para salvaguardar el actual Estado de Bienestar?.

Con las elecciones del 20-N a la vuelta de la esquina, parece oportuno escuchar cuáles son las propuestas económicas, entre ellas las tributarias, que hacen los diferentes partidos políticos. Para ello os propongo que leáis este artículo en donde el GESTHA (Sindicato de Técnicos de Hacienda) las explica.  ¿Os convence alguna en particular?, ¿subimos impuestos para recaudar o los bajamos para incentivar el consumo?, ¿creéis que supondría algún riesgo para un país en crisis bajar los impuestos siendo su principal vía de recaudación?.

En definitiva, la pregunta principal que habría que plantearse es: ¿hacia qué Estado de Bienestar queremos dirigirnos: salvaguardar el actual; reducirlo a los servicios públicos y prestaciones sociales básicas (sanidad/educación/serv sociales); o bien tender hacia una mayor privatización?. Sin duda esta reflexión es básica a la hora de poder opinar sobre cuántos impuestos estamos dispuestos a pagar y cómo distribuir el gasto público.

¡Espero vuestros comentarios!!