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Elusión fiscal, asesores y responsabilidad/ Tax avoidance, tax advisors and responsability

In elusión fiscal, Fraude Fiscal, paraísos fiscales, Uncategorized on 14/09/2016 at 10:30

¿Somos los contribuyentes responsables de las decisiones de nuestros asesores fiscales? Parece que sí en la medida de los últimos caso de fraude fiscal en donde, independientemente de que el contribuyente sancionado hubiera acatado las recomendaciones de su asesor fiscal (véase por ejemplo el caso de Messi, al que los medios tachan de “ignorancia deliberada“) es él quien paga la multa o va a la cárcel.

Las grandes fortunas y las no tan grandes, se dejan asesorar en cuestiones tributarias y en la mayoría de las ocasiones, dan por buenas y válidas las decisiones de sus asesores fiscales.

Como no todos los ciudadanos saben, no es lo mismo evadir que eludir impuestos. Cuando hablamos de “elusión fiscal”, nos referimos al intento de reducir el pago de los impuestos que tiene que pagar un contribuyente dentro de los límites definidos por la ley aprovechándose de lagunas legales o del uso de paraísos fiscales; mientras que la “evasión fiscal” trata de reducir o eliminar completamente el pago de impuestos a través de métodos al margen de la ley.

Los asesores fiscales hacen uso general de la “ingeniería tributaria” para eludir impuestos y de este modo, ahorrar dinero a sus clientes. Aunque se trata de fórmulas que están dentro de la ley, no dejan de ser decisiones amorales o poco éticas que buscan burlase de los controles del Fisco.

Hace poco más de un año, en una de mis consultorías sobre medidas sociales de lucha contra el fraude, recomendaba acciones de la Administración Tributaria con los asesores fiscales con el fin de lograr mayores cauces de cooperación y colaboración para evitar al máximo estas actividades elusivas (estrategias de cooperación colaborativa). Y cuál fue mi sorpresa hace unos días cuándo leí aquí que Reino Unido multará a aquellos asesores fiscales o bancos que ayuden a sus clientes a buscar fórmulas para evadir impuestos.

¿Creéis que esta decisión de UK debería extenderse al resto de países europeos? ¿Es justo que sean los contribuyentes quienes sufran las sanciones cuando las decisiones han sido tomadas por otros?

Sigamos reflexionando…

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Are the taxpayers responsible for the decisions taken by our tax advisors?  Independently that who takes the decision, we as taxpayers are who pay penalties and go to jail (as for example “the Messi case“).

Most of the times, the taxpayers approve the decisions of their tax advisors.

It is not the same to evade that to avoid taxes. Tax avoidance is entirely legal and is where you take steps to minimise your tax bill, exploiting loopholes in the law. While tax evasion is where you deliberately break the rules, therefore, illegal.

Recently, whitin the framework of a consultancy about social mesaures against tax fraud, I recommended to introduce cooperative strategies with tax advisors to one Tax Administration. And several days ago I read here how the UK approved penalties for banks and tax advisors who help to their clients to avoid taxes.

Do you agree with the UK decision? Do you think the UK measure should be extended to the rest of European countries? Is it fair that the taxpayers suffer the consequences of the decisions of their tax advisors?

Awaiting your opinions!

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Español para gastar y panameño para ahorrar// Half Spanish, half Panamanian

In Fraude Fiscal, paraísos fiscales on 12/04/2016 at 17:20
  • Encantado, ¿de dónde eres?”
  • “Hola, un placer. Depende cómo se mire: soy mitad español porque es allí vivo, voy al hospital, llevo a mis hijos al colegio, utilizo sus carreteras y cobro mi baja por enfermedad; pero soy mitad panameño porque allí guardo mis ahorros.”
  • Ah, ¿pero eso es legal en España?”
  • “Bueno, tener dinero en un paraíso legal no es delito y mis asesores me  recomendaron que así podría ahorrarme un buen pellizco.”
  • “Tener dinero en un paraíso fiscal puede no ser delito, pero sí lo es no tributar por él.”. 

Esta conversación es totalmente ficticia, ya que la identidad nacional no suele estar supeditada a la disyuntiva entre ingresos y gastos públicos sino que se asume por lugar de nacimiento o residencia. Pero, ¿cómo de español es alguien que hace uso y disfrute del gasto público de su país pero no paga impuestos por todo lo que gana? La responsabilidad tributaria, esto es, el pago de los impuestos, es una obligación de todo ciudadano y por ello, ¿hasta qué punto es patriótico aprovecharse de los derechos pero no de las responsabilidades ciudadanas?

La semana pasada dio comienzo la campaña sobre la Renta (IRPF) en España, y el mismo día se filtraba el escándalo de los “Papeles de Panamá” (#panamaleaks). Se han sacado a la luz infinidad de empresas (personas jurídicas) e individuos (personas físicas) de todo el mundo que evadían impuestos a través de compañías offshore (explicación aquí sobre qué son estas compañías).

Los patrimonios ocultos en los paraísos fiscales ascienden a 28 billones (con B) de euros, lo que equivale a 28 veces el producto interior bruto (PIB) anual de España y al 40% del PIB mundial, según un informe del economista James S. Henry de Tax Justice Network. ¿Cuántos hospitales, colegios, carreteras, pensiones y gasto en I+D+i podría sufragarse con ese dineral?

Este problema de la lucha contra el fraude no es español, sino europeo y mundial. Según la Comisión Europea, el fraude y la evasión fiscal privan a la UE y a sus estados de la recaudación de un billón de euros anuales. Por ello, no cabe duda que el control del problema debe ser comunitario e incluso global puesto que trasciende a la capacidad de gestión de los Estados-nación. Es por ello que podríamos preguntarnos: ¿se están haciendo suficientes esfuerzos contra los paraísos fiscales? ¿Qué capacidad tiene la UE sobre el tema cuando muchos de estos paraísos están fuera del ámbito comunitario? ¿Es suficiente poner el foco en las grandes empresas o habría que ir más allá?

¡Espero vuestras opiniones!

Sigamos reflexionando…

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  • “Hello, where are you from?”
  • “Hi, nice to meet you. It depends on if we are talking about public expenditure, then I´m Spanish but talking about savings, I´m Panamanian”
  • “Wow, is that legal in Spain?”
  • “Well, it is not illegal to have money in a tax heaven and furthermore, I was encouraged by my tax advisor.”
  • “Maybe tax evasion is not illegal but it is indeed the simple act of not informing and not paying taxes for that amount of money you have in that tax heaven.”. 

In fact, this conversation is fictitious because the national identity is not created by a dilemma between how many public savings and how much public expenditure you enjoy from your country. Nevertheless, how much of a Spaniard is someone who evades taxes? Tax responsibility is a citizen´s duty and for that reason it would not be patriotic not complying with it.

Last week the Spanish Income Tax Campaign started and at the same time, “The Panama Papers” (#panamaleaks) came to light.

According to Tax Justice Network, the personal assets hide in tax heavens add up to 28 billion of Euros. It is equivalent to 28 times of the Spanish GDP and 40% of global GDP. How many hospitals, schools, highways, pensions or how much research and development could be paid with that amount of money?

The fight against tax fraud is not only a Spanish problem but also an European and more so a global issue. In fact, according to European Commission, tax fraud and tax evasion take one billion of Euros per year from European countries.

There is not doubt that this problem should be managed by communitarian or global institutions. Do you think the politicians are making enough efforts against the creation of tax heavens? What kind of matters could be managed by the EU? Are the big enterprises the only problem?

Waiting for your opinion!!

El trozo de “tarta” que nos quita el fraude

In Fraude Fiscal on 10/10/2013 at 10:28

Hoy en día hablar de fraude, tristemente, está a la orden del día ya que se suceden escándalos en el ámbito político, en el ámbito deportivo y en el ámbito empresarial.

Me he hecho eco de este vídeo de lucha contra el fraude de la Unión Europea titulado “The missing part”, que sin duda refleja gráficamente qué estamos perdiendo con las acciones deliberadas de fraude. Cuando hablamos de fraude, la mayoría de los ciudadanos piensa que no va con ellos en el sentido que pareciera que solamente pueden defraudar aquellos que tienen acceso a grandes fortunas, aquellos que urden tramas con sus asesores fiscales para trasladar dinero a paraísos fiscales o aquellos que no están sometidos a una nómina. Sin embargo, y como bien demuestra este vídeo, pequeños actos como el no aportar dinero para un cumpleaños pero después comerte un trozo de tarta, demuestran que eso también es un acto de insolidaridad (aunque en el ámbito privado). Aprovecharse de un cumpleaños sin aportar para el regalo o vivir en una comunidad de vecinos y no pagar la mensualidad, son ejemplos de nuestra vida cotidiana que puede tener relación directa con el fraude fiscal.

Hemos de ser conscientes de cuáles son las graves consecuencias del fraude, y por tanto rechazar estas actitudes de forma tajante, si no queremos quedarnos con un puente a medias como se ve en el video, o que no haya dinero para sacar una radiografía completa. Y además, no hemos de olvidar que las actitudes fraudulentas pueden cometerse desde el punto de vista del ingreso (no pagando los impuestos que te corresponden), o bien en el gasto (aprovechándote de servicios públicos o prestaciones sociales sin tener derecho a ellos, como por ejemplo conseguir una beca educativa falsificando la declaración de IRPF).

Las Administraciones Tributarias son las responsables de perseguir el fraude entre aquellos contribuyentes que no cumplen con sus obligaciones con el fisco, pero cada uno individualmente debe aportar su granito de arena con actitudes de rechazo hacia los defraudadores y respetar lo público, y por tanto financiado con el esfuerzo de todos.

¿Qué os suscita el video? ¡Reflexionemos!

Educación financiera para el G-20, ¿y por qué no también fiscal?

In Conciencia Fiscal, Educación Fiscal on 25/09/2013 at 09:30

El otro día me hice eco a través de la Red de Educación Financiera de España (coordinada y financiada por la Confederación Española de Cajas de Ahorros, en adelante CECA) de la noticia de que la OCDE a través de su informe “Estrategias Nacionales para la Educación Financiera” propone introducir esta materia entre todos los ciudadanos del G-20 (los 20 países más ricos del mundo). El informe muestra que el nivel de educación financiera es bajo entre los consumidores europeos, y ante la actual crisis económica es un déficit que la OCDE cree no se puede permitir.

Estoy totalmente de acuerdo que la gran mayoría de los ciudadanos españoles sabemos poco o nada de finanzas, y desde luego para enfrentarnos a la vida adulta, nos hubiera ayudado el introducir materias introductorias a productos bancarios, gestión de los ahorros, comisiones, olanes de pensiones, etc… ¿Pero acaso los españoles conocemos mejor cuestiones relacionadas con la fiscalidad:  para qué sirven los impuestos, qué impuestos debemos pagar, cuáles son las principales fuentes de ingresos, etc? ¿Y no es verdad que estas cuestiones son igual o más importantes para la estabilidad democrática y económica de nuestro país?

En España existen diversas iniciativas relacionadas con la Educación Fiscal desde los años 80, pero no fue hasta el reciente 2003 cuando se conformó el “Programa de Educación Cívico-tributaria” (en adelante PECT) de la AEAT. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos del equipo coordinador del programa y de la amplia red de formadores, nunca se ha conseguido institucionalizar como lo ha hecho la Educación Financiera a pesar de que ésta cuenta con menos años de existencia. Desde mi punto de vista, entre las causas de este hecho destacan:

– la AEAT es una institución pública, que se financia por tanto en base a los Presupuestos Generales del Estado y tiene que priorizar en sus decisiones y programas. El PECT ha tenido estupendas valoraciones, mucho esfuerzo y trabajo de funcionarios públicos pero no da réditos a corto plazo (es un programa de educación en valores que tendrá sus frutos a medio-largo plazo en la conciencia de los ahora niños y jóvenes y mañana, futuros contribuyentes), y una institución donde el principal objetivo es la recaudación, estos temas a veces no son lo prioritarios que deberían VERSUS la CECA que es una entidad privada, cuyo objetivo principal son sus clientes y la mayor información de los consumidores les hace más fuertes. Además, están respaldados por otros lobbies económicos como podrían ser el propio Banco de España e incluso la OCDE (como se observa por el contenido del informe).

– los recursos destinados al PECT siempre han sido escasos por las restricciones presupuestarias, e incluso ha llegado a estar técnicamente en “stand by” en los últimos meses por falta de dinero, y ha sido el voluntarismo, ilusión y persistencia del equipo una de las causas del éxito del programa VERSUS la Educación Finaciera que cuenta con importante presupuesto y el apoyo de otras intituciones, tanto es así que han conseguido institucionalizar una Red  y organizan anualmente un encuentro para el intercambio de experiencias y benchmarking.

– la crisis económica actual y sus consecuencias para los consumidores y usuarios como por ejemplo los problemas hipotecarios o fraudes en productos bancarios, ha puesto de manifiesto la necesidad de una mayor información sobre estos temas y la importancia de la Educación Financiera entre los más jóvenes VERSUS esta crisis no ha agudizado el desconocimiento y desinformación de los ciudadanos sobre sus obligaciones tributarias sino simplemente les ha hecho más proclives a rechazarlas por escándalos de fraude, subidas de impuestos, etc.

Por todo ello, me llama poderosamente la atención que desde la UE el principal objetivo sea luchar contra el fraude y los paraísos fiscales sin tener en cuenta la Educación Fiscal como una de las bases principales para lograr ciudadanos conscientes de sus obligaciones tributarias e informados sobre el porqué y para qué de los impuestos, de modo que se logren en un futuro las mayores cotas posibles de cumplimiento fiscal voluntario (con los menores costes de gestión posibles en sanciones y lucha contra el fraude en general). Pero mientras no se eduque a los más pequeños y se dé más información a los adultos, se irá generalizado una “desafección tributaria” (alejamiento y rechazo hacia todo lo relacionado con impuestos) que va en aumento en nuestro país.

Quizás en los países nórdicos, Alemania o Francia se sea más consciente de la necesidad de pagar impuestos gracias a importantes labores de educación en estos temas y en cuestiones de ciudadanía en general; sin embargo, en los países del sur de Europa seguimos con amplios déficits de conciencia fiscal porque no se nos ha educado en ello.

¿Consideráis que vuestros conciudadanos españoles saben en su mayoría el porqué y para qué de los impuestos? ¿consideráis que desde la UE se deberían emprender acciones comunes en esta materia?

Sigamos reflexionando…

¿Qué sería de España sin su economía sumergida?

In Conciencia Fiscal, Fraude Fiscal on 06/05/2013 at 09:30

Los escándalos relacionados con cuentas en paraísos fiscales son todo un clásico tanto en nuestro país como en otros vecinos, y son sin duda un grave problema de fraude fiscal que afecta directamente sobre la conciencia fiscal de los contribuyentes. Ante este problema, el ciudadano de a pie se hace la siguiente reflexión: Si los “ricos” desvían parte de sus beneficios a otras cuentas y se ahorran gran cantidad de impuestos, ¿por qué voy yo a pagar todo lo que me correspondería?”

Sin embargo, tampoco hay que desdeñar el gran problema de la economía sumergida que ronda en España el 30%, según las cifras que manejan en el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, de las más altas de la UE. En el año 2012 se detectaron un total de 91.470 empleos irregulares, siendo nuestro país uno de los países del mundo con mayor economía sumergida según el ‘Intitute for Management evelopment’ (IMD), una de las más famosas escuelas de negocios del mundo, que elabora un ‘Anuario sobre Competitividad’.

Hoy más que nunca, en donde las tasas de paro en España alcanzan cotas históricas (tasa de paro 27,16% según datos del 1er trimestre EPA 2013), sigue al alza el trabajo “en negro”. En un país como el nuestro en el que contamos con más de 6 millones de parados, ¿cómo es posible que no haya estallado una revolución social de no ser por estos trabajos en la sombra? Pero, y si los paraísos fiscales a los que acceden principalmente los ricos afectan de aquella manera expuesta a la conciencia fiscal de los contribuyentes, ¿cómo afecta el que haya personas a su alrededor trabajando “en negro”?

No cabe duda de que hoy más que nunca es imprescindible en nuestro país que desde la AEAT se emprenda un amplio y serio Plan de Lucha contra el fraude. Si los contribuyentes responsables son cada vez menos, ¿cómo va a sostenerse el sistema de no ser que vean que a su alrededor se lucha por erradicar injusticias?: cuentas en paraísos fiscales, fraude del IVA, trabajadores clandestinos, cobro fraudulento del paro, etc…

Desde mi punto de vista, es necesario que siga manteniéndose el rechazo de los españoles ante actividades y personas fraudulentas (como venía recogiéndose en los últimos años en los datos del Barómetro Fiscal del IEF). Pero ésto no será posible si los contribuyentes responsables siguen percibiendo que a su alrededor se incumplen las normas.

¿Cómo percibís vosotros este gran problema de nuestro país?, ¡reflexionemos!

Amnistía fiscal, ¿víctima o verdugo?

In Amnistía Fiscal on 10/04/2012 at 08:30

La Amnistía Fiscal propuesta por el Gobierno la semana pasada se ha convertido en tema de conversación de cafés, trending toppic en twitter y ha sido causa de multitud de críticas reflejadas todas ellas en tono de humor en la siguiente viñeta.

La mayoría de las voces critican el hecho de que este tipo de medidas desincentivan al resto de contribuyentes al pago de impuestos, ¿pero ésto es así realmente?.

Si bien es cierto que toda amnistía fiscal es contraria a la filosofía de cualquier plan de lucha contra el fraude, no podemos afirmar tajantemente que esta medida tenga un efecto directo en la conciencia fiscal de los contribuyentes ya que para su correcta medición sería necesario un estudio ad-hoc.

Pero sí se me ocurre exponer algunos pros-contras que los contribuyentes tendrán en cuenta para conformarse su “situación de lugar” y que influirán directamente sobre su cumplimiento fiscal voluntario:

CONTRAS:

– exoneración de defraudadores

– injusticia social de la medida (contra el art.31 CE)

– no se ejerce represión alguna sobre los que se acojan a la amnistía fiscal…

PROS:

– medida puntual puramente recaudativa

– evita la subida de otros impuestos como el IVA

– “blanqueo” de cuentas fraudulentas…

Desde mi punto de vista, la capacidad de “maniobra” de los asalariados a la hora de ejercer sus obligaciones como contribuyentes es mínima pero sin embargo, sus ideas y valores acerca de fiscalidad sí pueden mudar: imagen de los defraudadores, opinión sobre la gestión pública de los impuestos, justificación del fraude fiscal, opinión sobre la justicia y equidad del sistema, etc…

Y por su parte, los empresarios o profesionales liberales/autónomos también pueden verse directamente afectados con la amnistía fiscal y poder cambiar sus actitudes antes la fiscalidad en diferentes aspectos como:  nivel de cumplimiento,  justificación del fraude fiscal, imagen de la Hacienda Pública, etc…

¿Se me olvida algún pro o contra de la medida que consideráis importante y que los contribuyentes vayan a tener en cuenta?, ¿pensáis que muchos ciudadanos cumplidores se tornarán defraudadores en función de esta medida?, ¿recordáis qué efectos tuvieron las dos precedentes amnistías aplicadas en nuestro país (1984 y 1991) sobre la conciencia fiscal?.

Reflexionemos y opinemos.

El fraude sobre el gasto público, también es fraude

In Fraude Fiscal, Gasto público on 07/03/2012 at 08:30

La palabra FRAUDE está en boca de todos, y más hoy en día en época de crisis, pero pareciera como si éste sólo existiera desde el punto de vista de los ingresos públicos. ¿Acaso sólo se puede defraudar por dejar de pagar lo que nos corresponde?, ¿y qué ocurre si hacemos uso fraudulento de los servicios y prestaciones públicas, acaso eso no es también fraude?.

Cuando nos hablan o hablamos de fraude, pensamos solamente en aquellos profesionales que no expiden factura por sus servicios, en aquellos ricos que desvian sus ingresos hacia paraísos fiscales, etc…

¿Y qué ocurre con aquellos que usan recetas médicas gratuitas para toda la familia, o aquellos que destrozan las taquillas de un instituto público, o aquellos que se dedican a dar patadas a todas las basuras que se encuentran y tiran todo al suelo, o aquellos que provocan un incendio en un parque nacional, o aquellos que cobran la prestación de desempleo y mientras trabajan en negro, o aquellos…?. Se me ocurren un millón de ejemplos de fraude sobre el gasto público, porque ésto también es FRAUDE.

Desde luego que algunos pensarán que no es comparable un tipo de fraude sobre el otro medido en volumen monetario, pero siguen siendo pérdidas para el Estado y el evitar este “otro” tipo de fraude ayudaría muy mucho a ahorrar mucho dinero a las arcas públicas con el que mantener e incluso mejorar, servicios o prestaciones que hoy en día peligran. Y de lo que no cabe duda, es que el evitarlo sí está en nuestra mano.

Según los datos del último Barómetro Fiscal publicado por el Instituto de Estudios Fiscales, la falta de honradez y conciencia cívica incrementa su importancia entre las principales causas del fraude fiscal en España. De hecho, y tal y como se refleja en el siguiente gráfico, esta causa moral sufre un importante aumento en 2010 (28%), acercándose a las que a lo largo de la serie han ocupado las primeras posiciones: causas administrativas (impunidad de los grandes defraudadores e ineficacia de la lucha contra el fraude) y las causas económicas (presión fiscal excesiva y necesidad de “trampear” para salir adelante).

Por tanto, y puesto que también se arroja desde este estudio que ningún servicio público o prestación es inútil e incluso se desprende un rechazo mayoritario a la gestión o financiación privada de lo público, parece que queda claro que los españoles debemos aplicarnos e intentar mejorar nuestra responsabilidad fiscal en el pago de nuestros impuestos, así como en el respeto y valoración del gasto público. Asimismo, de lo que no cabe duda, es que es desde la instancias públicas donde se tiene que abogar por una educación fiscal desde edades tempranas, así como una clara información de lo que cuesta cada servicio público o prestación social, para que desaparezca la inmunidad que parece que dá el hecho de que las cosas públicas parezcan gratuitas.

Y para vosotros, ¿qué gravedad tiene este fraude sobre el gasto público?, ¿es o no fraude?.

Una semana más, reflexionemos…

El eterno perjuicio del fraude fiscal y los paraísos fiscales

In Fraude Fiscal on 20/01/2012 at 08:30

Sin lugar a duda, hoy más que nunca por ser periodo de crisis y buscarse con más ahínco que nunca IN-GRE-SOS para el Estado, parece que la persecución contra el fraude fiscal y la erradicación de los paraísos fiscales debe ser un objetivo prioritario de los ejecutivos.

Desde el punto de vista de la sociología fiscal, lo que más preocupa es que, en este momento en que todos los contribuyentes “sufren” para cumplir con sus obligaciones fiscales, haya otros que no las cumplan y arrastren al resto a una “insumisión fiscal” o a una tolerabilidad del perfil del pequeño-mediano defraudador.  “¿Voy a ser yo el único que pague?”, pensarán muchos… y otros se sentirán como en aquella fiesta de cumpleaños en donde todos ponían dinero para el regalo de su amigo, menos uno que además de no aportar su parte, comió y bebió igual que el resto (lo que se conoce en teoría económica como free rider).

Como apuntó el otro día el secretario general del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), cada contribuyente paga 830€ en impuestos para compensar la evasión fiscal de otros. Y algunos pensarán: ¿y ésto me compensa?, ¿pagar más por lo que no pagan otros?. 

Y vosotros qué opináis: ¿creéis que ahora se tolera más el fraude fiscal porque hay más a nuestro alrededor que lo practican?, ¿sin paraísos fiscales viviríamos mejor o son un “peaje” para que las grandes empresas no realicen una deslocalización masiva a países subdesarrollados?.

No os perdáis este interesante video gráfico acerca de las consecuencias de los paraísos fiscales sobre el equilibrio ingresos-gastos públicos (video visto en este interesante blog: http://lalineadeeuler.wordpress.com).

¡Espero vuestras opiniones!!!.