sociologiafiscal

Gasto público y política

In Gasto público on 09/09/2013 at 09:30

Aquí estoy de vuelta… no de vacaciones porque han sido pocas y escasas, ¡pero sí de vuelta a darle a la reflexión a través de mi blog!

Este sábado se volvió a perder la candidatura para #Madrid2020 y, a pesar de que desde un punto de vista “patriótico” esta decisión debería haber sido una ilusión para todos los españoles, las opiniones estaban muy divididas. De hecho, una nueva derrota ha sido aplaudida por gran parte de los españoles pero no por cuestiones deportivas ni de oportunidad, sino más bien por discrepancias políticas. ¿Pero alguien es realmente consciente que las inversiones hechas se han realizado con dinero público? ¿qué será de las infraestructuras creadas si no se materializan en unos JJ.OO? ¿acaso estas decisiones no deberían de contar con total apoyo popular (una vez echadas a andar), con tal de amortizar el dinero pagado con el esfuerzo de todos?

Éste es un simple ejemplo que me hace reflexionar sobre el tema de cómo de importante sería en un país como España el “presupuesto participativo” (tan sólo contamos con algún ejemplo a nivel local), ya que de este modo todo el mundo debería estar satisfecho con estas decisiones. Si los mandatarios políticos se vieran supeditados a las decisiones de sus contribuyentes a la hora de gestionar los presupuestos, quizás estas decisiones tomadas en común fueran del agrado de más personas.

Sin embargo, puesto que por el momento en España no podemos influir en estas decisiones de redistribución de la riqueza, quizás al menos haya que ser conscientes de que inversiones públicas como unas olimpiadas (u otros muchos ejemplos como líneas ferroviarias o aeropuertos en desuso) cuando ya hayan sido hechas… ¡es necesario amortizarlas si no queremos que sean un despilfarro de nuestros impuestos! Sería bueno que además de poder tener “voz y voto” en el presupuesto, hubiera más control en la gestión del dinero público.

¿Estáis de acuerdo con mi reflexión? ¿qué os suscita situaciones como la de #Madrid2020?

Como siempre, ¡espero vuestros comentarios!

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  1. buffffff, la verdad es que este tema que has tocado es tan amplio y abarca tanto que no sé que contestar.
    sí que tengo una objección importante que hacerte, en relación a tu argumento, ya que dices que una vez que las infraestructuras estan hechas, la ciudadanía tendria que apoyarla para rentabilizarlas y usarlas, y que no sea dinero mal invertido. pero por otro lado, pones de relieve que la ciudadania NO influye, o influye muy poco en que se debe hacer con nuestro dinero (o directamente es manipulada para que apoye lo que interesa que se haga). Por tanto, al final, lo que vienes a decir es que los ciudadanos tendríamos que apoyar, para que no se infrautilicen, unas infraestructuras que muchos de nostros NO apoyamos. ¡pues vaya recomendación que das! entonces, como no es deseable que el AVE sea poco rentable, lo tengo que cojer de vez en cuando, aun cuando estoy en contra de su alto costo y de su dudosa rentabilidad social (que no económica para las empresas y consorcios que los construyen).

    lo que pasa en españa es que se unen el hambre con las ganas de comer (una ciudadania escasamente crítica con el poder, comparado con otras democracias occidentales, y unos partidos políticos con muy poca democracia interna, amen de otros muchos factores que hacen muy difícil, por no decir casi iimposible, la implantación de unos presupuestos más participativos. ya quisiera yo que aquí pasara lo que en UK, es decir, unos diputados conservadores rebelenadose contra su propio lider en el congreso.

    ademas, si los ciudadanos son de por sí poco participativos, no es de extrañar que las instituciones por las que se rigen también lo sean…..

    un saludo

    • ¡Muchas gracias por tu opinión y comentarios, rigoberto19!

      Yo pongo encima de la mesa el que desde mi punto de vista la ciudadanía NO es consciente del gasto de las inversiones hechas con dinero público. Lo que sí me parece alarmante es que las decisiones en la gestión pública se valoren positiva o negativamente con el único criterio del cariz político que tenga el decisor político de las mismas.

      En España ya contamos con ejemplos de presupuesto participativo a nivel local y autónomico, por lo que no sería tan descabellado hacerlos extensivos.

      En España carecemos de cultura política, no solemos asumir con gusto nuestras responsabilidad ciudadanas pero en cambio nuestros derechos los tenemos bien reconocidos. Por ello, me parece necesario a través de la educación mejorar la cultura política y fiscal de los españoles para ser más proactivos, más críticos y más conocedores de la fiscalidad en cuanto al porqué y para qué de los impuestos, así como el coste de los bienes y servicios público.

  2. Me ha gustado mucho entrar en esta reflexión.
    Estoy totalmente de acuerdo en que la reacción “más hormonal que racional” de los españoles ante cualquier decisión basada en una inclinación política y no en una racionalidad de lo que todo eso supone es una triste realidad. Que además te cansas de escuchar con argumentos sin peso a los que quieren convencerte de lo bueno que es perder para desprestigiar y no para valorar la realidad de esa situación.
    Pero por otro lado, la verdad es que el presupuesto participativo no existe. Cuántas son las infraestructuras, como el aeropuerto de Ciudad Real, que nos han costado dinero y patrimonio natural por su fuerte e irrecuperable impacto ambiental, para lo que hoy día están sirviendo. Y el poder político, del lado que sea, no escucha. Sólo quiere pensar en su beneficio puntual, en salir en los medios y ganar votos y en justificar el gasto público siempre sumado de comisiones y corrupción.
    Te doy la razón en todo tu último párrafo, nos falta cultura política, pero sabes lo que yo pienso al respecto, que si nos remontamos a la definición de política y democracia que ya promulgo Aristóteles, cuánto de lejos estamos hoy en día.

  3. Muchas gracias por tu aportación, Ana.

    Sin duda hay bastantes ejemplos en nuestro país de infraestructuras finalizadas sin uso y otras sin acabar que quizás se queden a medias…Mi duda al respecto es: ¿qué hacemos con ellas: las utilizamos o despotricamos por haberlas hecho?, y las que están a mitad: ¿las terminamos o las dejamos a medias como si fueran una ruina romana?

    Todas mis reflexiones van en la línea de cuánto de importante es reparar que hablamos de GASTO PÚBLICO, es decir, cuestiones pagadas por dinero público y por tanto con el esfuerzo de todos (vía impuestos). En este sentido, me gustaría que todos reflexionemos sobre el coste que suponen y no nos quedemos en un discurso meramente político.
    Y ahí es donde entraría la importancia del “presupuesto participativo”, en la medida que si los ciudadanos tuviéramos voz y voto a la hora de decidir en qué gastar este dinero, todas estas cuestiones serían menos criticadas.

    En España, y más en los difíciles tiempos económicos que corren, los ciudadanos critican más aún si cabe determinadas decisiones de gestión pública y ésto me parece estupendo… de hecho creo que en momentos de bonanza económica también hemos de hacer este tipo de críticas. El problema son las consecuencias de esta percepción de “despilfarro”, ya que el fraude se puede convertir en el mecanismo compensador de estas malas decisiones políticas.

    Desde mi punto de vista, la Administración debe informar sobre en qué se gasta el presupuesto, cuáles son las decisiones que le toman a decantarse por una cuestión u otra, y qué costes tienen estos gastos. Los ciudadanos agradeceríamos saber en qué se gasta nuestro dinero, y el ser conscientes del coste de los servicios públicos, infraestructuras o prestaciones sociales, nos haría valorar más nuestras críticas.

    Sigamos reflexionando…

  4. Y ahí la pregunta que se me plantea es ¿cuanto cuesta preguntar a la gente por las inversiones de dinero publico, habría que preguntar por todo o se pone un umbral de dinero? Sinceramente a nivel nacional lo veo difícil.
    También podríamos entrar en un debate para cada proyecto y sus consiguientes “pues lo volvemos a plantear bajo otras condiciones hasta que salga”.
    Además la democracia participativa a nivel estatal plantea muchas dudas.
    Si esto fuera una Utopía en la que todos veláramos por el interés general te daría la razón al momento pero en esta “España nuestra” le veo muchas sombras a tu planteamiento. Sin dejar de ser una buena idea que me podría convencer solventando el tema del como y cuanto se participa.

    • Muchas gracias por tus opiniones y reflexiones, Victor.

      La democracia participativa a nivel estatal es un instrumento de difícil inserción, efectivamente, de hecho como puse ejemplos el presupuesto participativo se ha instaurado principalmente a nivel local o provincial.

      Sin embargo, mis dudas van más allá: si la gran mayoría se queja de las decisiones políticas (principalmente cuando implican importante desembolso económico, como es el caso de los JJ.OO. para Madrid o aeropuertos como el de Valladolid que actualmente está cerrado), ¿qué fórmula puede implementarse a nivel democrático para poder contentar a una parte de esa mayoría crítica? Parece que el VOTO ya no es suficiente como única vía de participación ciudadana, por lo que el presupuesto participativo a nivel local sería una opción, o bien implementar canales de mejor información y comunicación de determinadas medidas, u otras fórmulas políticas viables constitucionalmente (que desconozco).

      El gran problema es que los ciudadanos españoles, de un tiempo a esta parte, expresan no estar suficientemente informados en qué se gasta el dinero público (parte del mismo financiado por impuestos, y por tanto gracias al esfuerzo de todos) y cuando el cinturón aprieta, parece que se alzan muchas voces. Creo que el Gobierno y la Administración Tributaria en particular deben emprender acciones en esta dirección, si no queremos que haya mayor resistencia fiscal como justificación de lo que ellos consideran despilfarro.

      Sigamos reflexionando….

  5. Hola, no soy español, ni vivo en España. Ignoro, por ende, la temática fiscal de Uds., pero, por sentido común, sugiero el espejo brasileño, a próposito de magnos eventos deportivos, y el costo que corresponde a la ciudadanía. Naturalmente que esos eventos atraen turismo, generan publicidad y con ello ingresos. No obstante, no es menos cierto que implican, además, fuertes erogaciones fiscales, que salen del bolsillo del ciudadano, y que, para variar, dejan de invertirse en servicios públicos para beneficio colectivo: salud, vivienda, educación, etc. Es un tema, desde mi reiterada ignorancia, de hacer un balance entre costos y beneficios, pero beneficios para todos, no solo para los que construyen las obras, por ejemplo.

    • Manuel, muchas gracias por sus comentarios.

      Efectivamente, las reflexiones que hago en mi blog se refieren en su mayoría al caso español pero efectivamente puede extrapolarse a otros paises como el suyo: Brasil.

      Está claro que decisiones como organizar unos JJ.OO. supone una gran inversión que proviene de las arcas públicas, y por tanto de los bolsillos de los contribuyentes. Mi duda es si, una vez hecha la inversión y en caso de no ganar como ciudad candidata para las olimpiadas (como ha sido el caso de Madrid), qué debe hacerse con esas inversiones? cómo se deben rentabilizar?

      Quizás cuestiones como la organización de unos JJ.OO, la construcción de un aeropuerto en una ciudad pequeña u otras inversiones que supongan gran inversión pública, no sería recomendable realizar una consulta pública acerca del apoyo ciudadano sobre ese gasto? Usted Manuel como brasileño, podría trasladarnos la experiencia en su país sobre presupuesto participativo?

      Gracias, y sigamos reflexionando…

      • Hola, gracias a Uds por permitirme participar en vuestro foro.. No soy brasileño, traje a colación ese caso, porque es una experiencia vigente, y un tanto conflictiva. Respondiendo a su pregunta, o al fondo de la controversia, le diría, en uso de mi ignorancia, que la utiidad de esas inversiones, una vez rechazada la opción de Madrid 2020, tiene que ver con el provecho que tanto real y potencialmente signifiquen para la colectividad; instalaciones deportivas y edificios de apartamentos, siempre serán útiles en cualquier urbe. Naturalmente, hay inversiones más urgentes que otras, pero siempre será posible obtener algún rédito, sea económico o social. Es lo que en sociología, de cierto modo llaman “los efectos no intencionales de la acción”. Comparto, sin embargo, su apreciación sobre la consulta pública, como premisa de todo gasto o inversión pública. Existen, en mis país, unas entidades llamadas Consejos Locales de Planificación y Políticas Públicas, conformados por ciudadanos, y representantes de determinados sectores, con quiienes los alcaldes deben reunirse, a fin de elaborar el presupuesto de la localidad – municipio – donde se ejecuten esos recursos. Pero, no funciona como debería, y en contrapartida, cae en la burocratización y desmedida tardanza en la generación de respuestas a los problemas comunes.
        Agradecido!

      • De nuevo muchas gracias por sus aportaciones, Manuel.

        Sin duda la gestión del gasto público es hoy en día, más importante si cabe desde el punto de vista de los contribuyentes. El cómo se gaste nuestro dinero y en qué se gaste, serán decisiones que deben ser muy estudiadas y consensuadas con la ciudadanía para evitar actitudes de “resistencia fiscal”.

        Sigamos reflexionando…

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