sociologiafiscal

El fraude sobre el gasto público, también es fraude

In Fraude Fiscal, Gasto público on 07/03/2012 at 08:30

La palabra FRAUDE está en boca de todos, y más hoy en día en época de crisis, pero pareciera como si éste sólo existiera desde el punto de vista de los ingresos públicos. ¿Acaso sólo se puede defraudar por dejar de pagar lo que nos corresponde?, ¿y qué ocurre si hacemos uso fraudulento de los servicios y prestaciones públicas, acaso eso no es también fraude?.

Cuando nos hablan o hablamos de fraude, pensamos solamente en aquellos profesionales que no expiden factura por sus servicios, en aquellos ricos que desvian sus ingresos hacia paraísos fiscales, etc…

¿Y qué ocurre con aquellos que usan recetas médicas gratuitas para toda la familia, o aquellos que destrozan las taquillas de un instituto público, o aquellos que se dedican a dar patadas a todas las basuras que se encuentran y tiran todo al suelo, o aquellos que provocan un incendio en un parque nacional, o aquellos que cobran la prestación de desempleo y mientras trabajan en negro, o aquellos…?. Se me ocurren un millón de ejemplos de fraude sobre el gasto público, porque ésto también es FRAUDE.

Desde luego que algunos pensarán que no es comparable un tipo de fraude sobre el otro medido en volumen monetario, pero siguen siendo pérdidas para el Estado y el evitar este “otro” tipo de fraude ayudaría muy mucho a ahorrar mucho dinero a las arcas públicas con el que mantener e incluso mejorar, servicios o prestaciones que hoy en día peligran. Y de lo que no cabe duda, es que el evitarlo sí está en nuestra mano.

Según los datos del último Barómetro Fiscal publicado por el Instituto de Estudios Fiscales, la falta de honradez y conciencia cívica incrementa su importancia entre las principales causas del fraude fiscal en España. De hecho, y tal y como se refleja en el siguiente gráfico, esta causa moral sufre un importante aumento en 2010 (28%), acercándose a las que a lo largo de la serie han ocupado las primeras posiciones: causas administrativas (impunidad de los grandes defraudadores e ineficacia de la lucha contra el fraude) y las causas económicas (presión fiscal excesiva y necesidad de “trampear” para salir adelante).

Por tanto, y puesto que también se arroja desde este estudio que ningún servicio público o prestación es inútil e incluso se desprende un rechazo mayoritario a la gestión o financiación privada de lo público, parece que queda claro que los españoles debemos aplicarnos e intentar mejorar nuestra responsabilidad fiscal en el pago de nuestros impuestos, así como en el respeto y valoración del gasto público. Asimismo, de lo que no cabe duda, es que es desde la instancias públicas donde se tiene que abogar por una educación fiscal desde edades tempranas, así como una clara información de lo que cuesta cada servicio público o prestación social, para que desaparezca la inmunidad que parece que dá el hecho de que las cosas públicas parezcan gratuitas.

Y para vosotros, ¿qué gravedad tiene este fraude sobre el gasto público?, ¿es o no fraude?.

Una semana más, reflexionemos…

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  1. Muy de acuerdo… Es verdad que parece que el aprovecharnos de servicios públicos está bien visto, dado el nivel de impuestos que pagamos.

    Sin embargo, como siempre, en mi opinión, se trata de una cuestión de “mala educación”. Es lo que hemos visto alrededor, somo un país donde la picaresca destaca claramente y nunca se nos ha educado en tener en cuenta el valor de los servicios públicos (al menos, hasta donde yo recuerdo).

    Recuerdo a algún profesor echar a un alumno de clase diciendo lo que costaba al estado que estuviese allí, pero poco más…

    Creo que si se tratases como una información evidente, entendiésemos cómo se recauda y en qué se gasta seríamos más conscientes.

    Como siempre un artículo muy interesante 🙂

  2. No sólo es fraude utilizar servicios públicos para los que no eres elegible. Es que además está socialmente aceptado que te hagan un certificado médico falso para escolarizar a un hijo en el colegio que más te gusta, o mandar al abuelo a por recetas de color rojo (sin copago). Creo que mucho más aceptado que infradeclarar tus ingresos a Hacienda.

  3. Muy oportuna la idea de María de plantear el fraude sobre los gastos y servicios públicos, ya que es más contestado el fraude en el pago de los impuestos.
    Por supuesto que se trata también de un fraude y, por tanto, de un grave perjuicio a la sociedad por el ataque que supone al Estado de bienestar que hacemos posible entre todos o deberíamos hacerlo.
    Tan importante es pagar lo que debemos de acuerdo con la capacidad económica de cada uno, tal como dice la Constitución, como utilizar responsablemente los servicios públicos y cuidar como propios todos los bienes y mobiliario públicos.
    Por supuesto, que el comportamiento cívico responsable debe formar parte del sistema educativo español y, por supuesto, que por la responsabilidad fiscal de los ciudadanos deben velar las administraciones tributarias. Existe una gran coincidencia en la necesidad de una educación cívica y fiscal en España. Pero lo sosprendente para muchos es que en nuestro país existe ya desde hace nueve años, aunque poca gente la conoce.
    La Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) creó hace 9 años un interesante y necesario Programa de Educación Cívco-Tributaria, que se viene desarrollando con el reconocimiento de la comunidad educativa que lo conoce. Parte de este programa (en concreto el portal) puede verse en la página web de la AEAT (www.agenciatributaria.es). Otra parte consiste en unas presentaciones en power point en las que, entre otras cuestiones, se plantean a los escolares entre 10 y 18 años precisamente los gastos públicos. Se da información de los diversos gastos públicos, con cierto detalle (Sanidad, educación, infraestructuras, pensiones..) y, además, en una diapositiva muy concreta se detallan los gastos que ocasiona el vandalismo, es decir, el maltrato de los bienes y mobiliario público porque sí.
    En Zaragoza, por ejemplo, el vandalismo nos cuesta a todos los ciudadanos unos 3 millones de euros anuales. La quema de un contener nos cuesta a todos 700 euros, y hay fines de semana que acaban en llamas hasta 11 contenedores. Pero no sólo los vándalos cometen semejante daño a los intereses comunes, hay muchos ciudadanos que se precian de ejemplares que no tienen reparo es aprovecharse de algunos beneficios sociales o fiscales sin tener derecho a ellos, con el consiguiente fraude a la sociedad y el daño concreto a las personas que sí necesitan de esos beneficios.
    Deberíamos todos ser muy responsables de nuestros actos y rechazar cívicamente todo tipo de fraude, ya sea sobre los ingresos o sobre los gastos. Sí así fuera, habría los recursos suficientes para disfrutar todos de las grandes ventajas que son posibles en un Estado de bienestar.
    Claro que es fraude aprovecharse de lo que no nos corresponde. Y claro que es posible y sostenible el Estado de bienestar. Pero hace falta fortalecer, apostar e invertir decididamente en una educación cívico-fiscal desde niños y para todos.

    • Suscribo plenamente el comentario de Concha Roldán. Siempre me ha sorprendido que el abuso, el engaño, la estafa que en verdad suponen conductas como las que describe Concha no escandalicen. Son ejemplos de corrupción ciudadana de la misma ralea que la que practican los responsables públicos que malversan, de la que difieren sólo en su dimensión. No digamos el vandalismo, que creo que constituye otra clase de conducta que no es ni humana, puesto que el daño deliberado que causa ni siquiera aprovecha al que lo comete.

      Por supuesto que el fraude en el gasto es tan fraude como el que afecta al ingreso. En mi opinión es más grave, como lo suele ser cualquier conducta de acción frente a las de omisión. Y, sinceramente, no encuentro excusa, pues creo que basta una formación elemental y hasta primaria para darse cuenta de la inmoralidad de tales comportamientos, en tanto que la comprensión y aceptación de la compleja realidad de los impuestos requiere un nivel superior de sensibilidad, educación y cultura.

  4. Muchas gracias por vuestros comentarios. Sin lugar a dudas, vuestra fidelidad y participación en mi blog me animan a seguir en la “lucha” por seguir intentando que tod@s reflexionemos sobre estos temas…

    Más cultura fiscal es necesaria en la población española, sin duda. Una educación fiscal adecuada, un ejemplo transparente desde los poderes públicos y erradicar la picaresca como parte del “sino” de los españoles, son retos a conseguir en el corto-medio plazo si queremos que nuestro país obtenga el desarrollo que tanto anhelamos.

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