sociologiafiscal

Érase una vez, una vida SIN impuestos (2ª parte)

In Conciencia Fiscal on 21/02/2012 at 08:00

Mi anterior post sobre este tema ha generado muchas visitas y varios comentarios, a ver qué os sucita éste.

Érase una vez más… mi vida SIN impuestos:

“Llevo varios días con un importante dolor de tripa, no sé si me ha sentado algo mal o qué… pero ya me empiezo a preocupar. El caso es que tengo un problema porque desde que la sanidad ya no es pública, no tengo seguro médico y ando fatal de dinero… sé que solamente por el hecho de ir a consulta ya me van a cobrar entre 50-80€ y después tendré que pagar las pruebas que tengan que hacerme y los medicamentos que se me receten. Buf… ¿qué hago?. 

Al final decido ir al médico de cabecera para que me diga qué puede ser (visita médica= 60€) y  me manda una analítica completa (coste = 90€)  y una prueba de tránsito intestinal que se llama EGD (coste = 225€). Se me diagnostica apendicitis y me tienen que operar e ingresar una noche (más vale que no fueron más, porque cada día de internamiento es de 600€). Todo sale genial y no hay complicaciones (en este caso el coste se podría elevar hasta 5.238€), pero el precio de la intervención asciende a 2.340€. 

Tras la operación, el médico me manda que me tome unos medicamentos que como ya no tienen subvención del Estado me cuestan la friolera de 53,2€.

 TOTAL GASTADO * = 60+90+225+2.340+53,2= 2.768,2 €

 ¡Madre mía, qué carísimo!!!, cuando todo era “gratis” no me daba cuenta de lo que teníamos y creo que no valorábamos suficientemente la sanidad universal como servicio público. 

Mucho me temo que voy a tener que hacerme el seguro privado para prevenir que surja otro imprevisto más grave que no pueda afrontar. Imaginaros lo que podría costarme un tratamiento de cáncer, ¡no me lo quiero ni plantear porque no sería capaz de afrontar el gasto!.” 

Si hoy en día cuando nos surge un problema bucal nos ponemos a temblar por cuánto nos va a costar la “broma”, ¿os imagináis vivir en primera persona la situación que os he planteado de forma hipotética?, ¿qué medidas de ahorro podrían tomarse para salvaguardar el sistema: medicamentos genéricos, copago, gestión mixta público-privada…?,¿saber lo que cuestan las cosas conciencia para valorarlas realmente?.

Por último, rogar a médicos o especialistas sanitarios que sepan de diagnósticos, enfermedades y demás… ¡que me perdonen por mi imaginación y mis posibles errores!!!. Tened en cuenta de que este post es un simple ejemplo, aunque los costes sean reales, no así los protocolos que quizás un médico real seguiría.

*Fuente datos: Ministerio de Sanidad, 2008.

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  1. La vida sin impuestos sería un auténtico calvario…Pero al mismo tiempo tendríamos opciones como los seguros médicos privados. Viniendo de un país donde la Seguridad Social No existe, los impuestos que se pagan son ínfimos y dónde para poder vacunarse hay que llevar al hospital público la vacuna, la jeringuilla el algodón y el alcohol, os puedo asegurar que, salvo para casos graves en los que lo mejor siempre es ser atendidos por los servicios públicos, la gente evita acudir a dichos centros.

    Como consecuencia los centros de atención privada, financiados mediante los seguros privados son la norma, y el gasto en seguro privado es el más importante que una persona en edad de trabajar se plantea y que rara vez evita recortar o evitar. Claro está que esta no es la mejor opción, ya que no todas las personas pueden acceder a estos servicios, pero si hay que plantearse que esta podría ser una posible solución. Y así cómo ya sé hace en algunas comunidades con el abono de transporte, cada uno debería aportar según su capacidad, y recibir según su necesidad.

    Creo que la mejor opción sería el copago progresivo, hasta llegar a un sistema donde se cobre por los servicios sanitarios según la renta que cada uno reciba. De esta forma, al realizar la declaración de la renta anual, cada uno debería pagar un seguro privado según su capacidad de financiación y esta sería una forma directa de distribución de renta. Para que esto funcione está claro que debería llevarse a cabo un mejor control del pago de los impuestos, ya que personas que deberían pagar sumas importantes en concepto de IRPF siempre encuentran los huecos de la ley para evitar hacerlo. Pero creo que esto es material de otro post. 😉

    • En cuanto a la propuesta de Patricio, creo que ya tenemos un sistema en el que todos aportan según su capacidad y reciben según su necesidad: se compone del binomio impuestos-servicios públicos. El problema es que no se cumple, porque hay gente, sobre todo entre los que más tienen, que no paga los impuesto que debe (porque defrauda o porque pertenece a los sectores beneficiados por una normativa impositiva injusta) y gente que abusa de los servicios públicos.

      Pero esto no se resuelve privatizándolo. El problema sería el mismo, sólo que la sanidad que recibiríamos sería más cara para el erario público y en muchos casos peor, pues, mediatizada por criterios empresariales de coste-beneficio, escatimaría en tratamientos y, desde luego, no querría o no podría costear las enfermedades más graves y los tratamientos más avanzados. Y lo mismo cabe decir de la escuela o de las residencias de ancianos, donde, por cierto, los casos de maltrato siempre suceden en las privadas.

      Sí creo que ayudaría a apreciarlo, cuidarlo y no abusar de ello si se nos hiciera tomar conciencia de lo que cuesta cuanto recibimos. Una factura detallada en mano, por internet o al móvil, en la que conste lo que vale la consulta médica, los análisis, la radiografía, o una operación de apendicitis (quirófano, instrumental, cirujanos, anestesistas, ats, medicamentos, alojamiento y manutención…), lo que cuesta el colegio (profesores, instalaciones, mobiliario, mantenimiento, material…), la biblioteca, una intervención de los bomberos o del samur, un juicio en el que se es demandante, la cárcel para encerrar al que me agredió, y así sucesivamente. Otros servicios públicos no admitirán factura, como la utilización de una carretera o una autovía, o las infraestructuras públicamente financiadas de numerosos servicios de los que sólo pagamos el consumo; pero creo que pueden buscarse fórmulas para informar de ello eficazmente.

      La cuestión del copago es muy delicada y no quiero improvisar sobre ella.

  2. Hola que tal, es interesante plantearse en un escenario sin impuestos, si es verdad que este gravamen frena el consumo y el dinamismo de la economía interna y que la sociedad en general es reacia a pagar una mayor carga fiscal (ve el actual caso de Grecia, la gente esta completamente en contra del ajuste planteado por la zona Euro) también son necesarios para poder financiar los bienes y servicios públicos que en muchas ocasiones tienen un costo mucho menor que en sector privado (se supone, aunque veamos que en muchos casos no se cumple). Un mundo sin impuestos se ve imposible, por una parte la gestión y distribución de recursos por parte del Estado no puede ser sustituida tan fácilmente, sin embargo surge la primera critica a este modelo que es “¿Porque es ineficiente la distribución de recursos?,¿Acaso recibo lo justo por el pago de mis impuestos ?, ¿Quién debe de pagar más y porqué?” son muchas las preguntas ero en este tenor existen instituciones ineficientes, un problema cultural grabe en términos de cooperación social, vivimos bajo un paradigma donde la sociedad es individualista y queda la pregunta ¿Quién debe de pagar más y porqué? que omito mi comentario completo porque es otro tema de discusión. El estado de Bienestar es un modelo nórdico que dio resultados porque dichas sociedades se ajustan tanto política,social y culturalmente cosa complicada para la sociedad Hispanoamericana. Buen blog y gracias por la invitación para comentar. Saludos Cordiales

  3. Muchas gracias por vuestros comentarios.

    Sin lugar a dudas, reflexionar sobre estos temas ayuda a valorar o criticar lo que hoy en día tenemos. De lo que no me cabe duda, es de que desde las instancias políticas se está haciendo de los impuestos un “arma” de recaudación pero no son capaces de justificar el para qué de los mismos (su vertiente sobre el gasto público).

    Así mismo oigo cada vez mas discursos que hablan de la necesidad de mejora de la conciencia fiscal entre los ciudadanos, ¿pero acaso alguien nos explica el por qué y el para qué de su recaudación?, ¿hay una verdadera transparencia en los P.G.E. para los contribuyentes?, ¿ningún político va a ser capaz de nombrar el Programa de Educación Cívico Tributario que tiene la AEAT y de impulsarlo?. Creo que los tiempos que corren son momentos en donde la claridad desde las instancias políticas y gestores públicos es clave para que no se rompa el contrato social que hasta ahora ha regido entre ciudadanos-Estado.

    Sigamos reflexionando…

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