sociologiafiscal

Ciudadanía, educación y fiscalidad

In Educación Fiscal on 03/02/2012 at 08:30

Todos somos ciudadanos, es decir, “natural o vecino de una ciudad“…  ¿pero realmente sabemos qué conlleva este título??. Los derechos y obligaciones que supone el pertenecer a una comunidad hay veces que o bien se desconocen por falta de información o educación, o bien se eluden, o bien no se quieren conocer.

Todos sabemos que tenemos una Constitución Española (C.E.) que fija los límites y define las relaciones entre los poderes del Estado y de éstos con sus ciudadanos, ¿pero cuánto conocen los entresijos de su contenido?, ¿sabemos qué derechos y deberes tenemos incluidos dentro de esta carta magna?.

Los últimos días han estado salpicados, una vez más, por la polémica suscitada por la asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC) que el PSOE instauró en 2006 dentro del currículo escolar para el último ciclo de educación primaria y toda la educación secundaria. Esta vez la polémica radica en su supresión y conversión en una nueva asignatura llamada Educación Constitucional y cívica.

Independientemente de la denominación, de la extensión de sus contenidos o de color político del Gobierno de turno, de lo no cabe duda, desde mi punto de vista, es que es IMPRESCINDIBLE que dentro de la escuela haya contenidos constitucionales y cívicos para que los niños-ciudadanos del hoy y del mañana conozcan: sus derechos, sus deberes, los poderes que constituyen el Estado español y sus funciones, la organización territorial del Estado, etc… Son contenidos básicos para la formación de ciudadanos responsables.

Y entre las muchas obligaciones que estos niños tendrán y los adultos ya tenemos, y tal y como describe el artículo 31 de nuestra C.E., está la de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con nuestra capacidad económica. Y en este caso, y uno de los valores cívicos que más se echan en falta hoy en día, es la responsabilidad fiscal de los ciudadanos ya que la peligrosa extensión del fraude fiscal en nuestro país pone en entredicho que se haya asimilado (si es que alguien nos hizo reparar sobre ello) esta obligación que nos dicta el artículo 31. Y porque para el sostenimiento del Estado de Bienestar es imprescindible que todos contribuyamos, la Educación Fiscal se erige como un cimiento clave dentro del currículo escolar de cualquier niño. El porqué y el para qué de los impuestos son contenidos que deben calar sobre los valores cívicos de cualquier ciudadano, y es desde primaria cuando se deben ir asimilando como algo innato a la convivencia en comunidad.

¿Y vosotros qué pensáis?, ¡espero vuestros comentarios!.

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  1. Claro, la educación cívico-tributaria es fundamental para facilitar la visibilidad de las políticas públicas (de gastos y de ingresos), para mejorar en la rendición de cuentas frente a los ciudadanos y para reducir -en el largo plazo- el fraude. La creación de una cultura de conservación de lo público, que es de todos, es una asignatura pendiente en la Europa mediterránea. Todo esto junto, ayudaría a fortalecer un sentimiento de pertenencia que se hace más y más difuso…

  2. Esta muy bien, pero tengo ciertas dudas, tanto sobre la presente como la futura asignatura ¿tiene suficiente contenido la materia como para que se pueda estudiar durante 5 años sin devaluar la asignatura? creo recordar que la mayoría del currículo que mencionas yo lo estudié bajo el nombre de Ciencias Sociales. Respecto a la evasión fiscal entiendo el concepto de obligación social, pero me pregunto ¿esta mal que evada impuestos una persona de 30 años que por culpa de gobiernos débiles que evitan reformas (ej, sistema de pensiones o déficit energético) necesarias, serán ellos los que socialmente (recortes) y económicamente (subidas de impuestos) lo acabaran pagando?

  3. En mi opinión sí hay contenido de sobra para 5 años. Porque tampoco se trata de atiborrar de información. Se trata de informar del contenido constitucional e institucional. Poco y claro. En esto, hay especialistas que saben hacerlo. Todo depende de que se quiera o no se quiera hacer, de que se considere o no se considere importante, de que interese que la gente sepa cómo se organiza la vida en común en su país y en el ámbito supranacional a que su país pertenece o que no interese. Hay que recordar que a personas menos informadas es más fácil contarles un cuento y que se lo crean.

    Por otro lado, entiendo perfectamente el enfado de quien ve su futuro negro, como Fernando. Quienes tenemos más años, también lo hemos tenido bien negro, y hemos pagado precios muy altos por conductas de gobiernos mucho más débiles (aunque mucho más autoritarios), que comprometieron el futuro de varias generaciones. Aunque comprendo que cada uno siente más lo suyo, sus propias expectativas defraudadas, y busca los responsables. Es muy natural. Pero eso no eso no debe ser excusa para el escaqueo, sino impulso para la acción. Lo que hay ya está aquí, nos guste o no. No sirve de nada lamentarse. Ahora se trata de ver qué queremos, con qué contamos, y cómo podemos organizarnos para obtenerlo. Y, sobre todo, de usar el arma poderosa que tenemos en nuestras manos de ciudadanos: el voto. Claro, que para eso nunca estorba estar mejor informados de nuestros derechos, de nuestros deberes, de nuestra organización constitucional e institucional, como país soberano y también europeo… O sea, mejor educados como ciudadanos.

  4. La verdad es que mi anterior comentario no es que fuese precisamente optimista… Para mí el problema no es el contenido de Educación para la Ciudadanía, sino el formato de nuestra educación obligatoria. Soy bastante profano en el tema, mi conocimiento se reduce al terrible temario diseñado por los responsables de mi comunidad autónoma, Baleares, y a titulares de prensa sensacionalistas, ej. “En las ikastolas estudian a etarras como mártires de la causa vasca”, pero tengo el feeling que con la transferencia de la competencias en educación a las autonomías nuestros programas académicos han caído en un cierto provincialismo, donde se estudian nuestros ríos, nuestros pueblos, nuestras tradiciones, causando como consecuencia un preocupante empobrecimiento de la educación.
    Entiendo que mi anterior post haya sonado a defensa de la “irresponsabilidad social”, pero te da rabia que las personas de 50/60, desde mi punto de vista los mayores insolidarios, se estén quejando de que le alargan la jubilación, de que no le suben el salario con el IPC, de que la electricidad es cara, etc. cuando los que vamos a asumir todos estos caprichitos que se les están consintiendo somos nosotros. Todos los políticos de la democracia han sido débiles, desde Suarez hasta Rajoy, el problema es que son profesionales de la materia, por lo que en vez de actuar como estadistas y realizar la política que necesita el país, son populistas, dicen lo que los ciudadanos quieren oír y conservan su sillón (Un ejemplo es que un presidente socialista como Zapatero bajo impuestos). Por cierto este no es un problema español, también lo sufren Reino Unido, Francia y Alemania. Respecto a la sociedad de bienestar pues hemos metido la pata hasta el fondo, en vez de seguir los pasos de los países con mayor experiencia y más exitosos en esta fórmula política hemos querido mantenerla con un sistema que no sabría ni como denominarlo. En vez de hacer como los escandinavos, altos impuestos, excelentes servicios públicos y gran cobertura social, hemos bajado impuestos y nos hemos puesto como locos a “invertir” en infraestructuras. Si algo positivo espero de esta crisis es que nos haga recuerde la importancia de la educación, sanidad y sostenibilidad del sistema, además de una profunda reforma de nuestra estructura política, optar por un país completamente descentralizado o centralizado, pero no a medio camino, personalmente creo que con la segunda opción nos irá mejor.

  5. Os agradezco mucho vuestras aportaciones.

    Desde luego que los jóvenes tenemos un futuro poco esperanzador, pero desde mi punto de vista aquellos de más avanzada edad exigen aquellos derechos que tienen (o tenían) como ciudadanos de nuestro Estado de Bienestar: léase por ejemplo jubilación.

    El problema de fondo radica, dese mi punto de vista, en que el pacto Estado-ciudadano se ha roto en tanto que los derechos asumidos se van diluyendo en un contexto recesivo, en donde cada día se recorta de aquí y de allí… Por ello, los ciudadanos en tanto que contribuyentes se niegan (o al menos critican) a cumplir sus obligaciones fiscales, cimiento de cualquier Estado de bienestar: ¿cómo sino van a sufragarse los servicios y prestaciones públicas?.

    Como bien dice Marisa, en la medida que no definamos, tanto por parte del ejecutivo como por parte de la ciudadanía en general, hacia dónde queremos avanzar, cuáles son nuestras prioridades, etc… no podremos ni halagar ni criticar las decisiones políticas.

    Debemos de REDEFINIR el pacto social, en donde sin duda la educación de nuestros derechos/obligaciones será clave para contar con una ciudadanía consciente y responsable.

  6. Boa noite,

    Aqui de Lisboa, os meus parabéns à autora deste blog e aos que nele têm participado! Os temas em debate são de grande actualidade, porque as sociedades euporeias, nomeadamente a espanhola e a portuguesa atravessam problemas muito graves, difíceis de ultrapassar e que a todos afectam.Mas a fiscalidade é um tema central, nas modernas democracias.Os comportamentos fiscais desviantes, as injustiças fiscais, um desenho inadequado do sistema fiscal, nesta era da globalização, pode causar enormes prejuízos à maior parte dos cidadãos, beneficiando apenas uma pequena minoria. Daí que a participação/reflexão da cidadania acerca destas questões seja tão importante!!! Uma longa vida para o blog e para os que nele têm participado.

    Domitília Diogo Soares

  7. Prezada Domitila, fico muito impressionada e agradecida de que meu blog tenha interesse também em Portugal. Será muito bem-vinda com suas leituras e seus comentários. A reflexao sobre os temas fiscais desde uma ótica sociológica é muito importante, e como vôce diz, muito mais agora que vivemos uma importante crise. Abraços.

    • Foi para mim uma surpresa muito agradável ler, neste blog, uma resposta em língua portuguesa, porque como dizia o grande poeta Fernando Pessoa “a minha pátria é a língua portuguesa”.Lamento não saber castelhano para poder comunicar melhor com todos, mas como as nossas duas línguas têm raízes comuns, penso que a comunicação vai ser fácil. A relevância das questões colocadas quer pela “Educação Fiscal ” quer pela “Sociologia Fiscal” começaram a interessar-me, há cerca de 10 anos, a partir do momento em que comecei a ler os trabalhos/investigações desenvolvidas, neste domínio do conhecimento, por uma grande investigadora espanhola chamada Maria Luisa Delgado Lobo. Foi com ela que, durante mais de uma década, muito trabalhei e muito aprendi.Uma Excelente Professora!!! Gostaria, portanto, de lhe expressar aqui a minha imensa gratidão, por me ter dado a conhecer esta nova linha de investigação que, praticamente, é desconhecida em Portugal.
      Abraços

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