Parece que hablar impuestos está de moda, ¿pero acaso solamente existe la opción de debatir sobre si subirlos o bajarlos?
Está claro que la necesidad de recaudación impera sobre el ejecutivo, lo que ha llevado en los últimos tiempos a subir figuras impositivas ante las críticas de la oposición y gran parte de la sociedad; pero pareciera que ante estas medidas, las únicas réplicas fueran el hecho de que en realidad lo que hay que hacer es bajar los impuestos.
Desde un punto de vista sociológico, esta situación hace que la ciudadanía-contribuyentes vean los impuestos como “arma política” desvirtuando una vez más su verdadera esencia. No hemos de olvidar, tal y como demuestran las encuestas sobre fiscalidad del Instituto de Estudios Fiscales y el CIS, que los españoles son utilitaristas (no conciben el pago de impuestos de no ser porque reciben servicios públicos y prestaciones sociales a cambio), no creen que su sistema fiscal español sea justo ni equitativo (no son los que más ganan los que pagan más impuestos) y aunque rechacen el fraude en el plano de las opiniones, no tanto en el de las actitudes o valores.
Desde el ejecutivo, la oposición y desde la propia Administración Tributaria española es necesario ampliar el debate e información fiscal para una mayor comprensión de la ciudadanía sobre el para qué de los impuestos. No se ha de olvidar que la aplicación y construcción del sistema fiscal no tendrá éxito de no tener en cuenta a la población a la que va dirigido, por tanto va más allá de una cuestión técnica. Nos encontramos ante un panorama social en el que los españoles cada vez van adquiriendo una actitud de mayor resistencia fiscal por diferentes causas: crisis económica; escándalos relacionados con el fraude fiscal; altas cotas de desempleo; percepción social de que nuestro sistema fiscal es injusto (los mayores afectados son los asalariados y la clase media); dudas sobre la eficiencia de la gestión del gasto público (relacionado directamente con la merma de la calidad y cantidad de serivcios públicos y prestaciones sociales); etc…
¿Realmente lo importante es debatir sobre subir o bajar impuestos o centrarnos en cuál es el clima fiscal de la sociedad española y cómo éste puede afectar sobre el propio sistema tributario?
Desde mi punto de vista, si no se emprenden medidas efectivas y serias para atajar el fraude y hacer que nuestro sistema fiscal se perciba como más justo y equitativo, por mucho que se suban impuestos la recaudación quizás nunca sea mayor. Y aunque se decidan bajarlos, si la oferta de servicios y prestaciones sociales sigue empobreciéndose y las cifras de fraude fiscal se mantienen, dudosamente se alcancen mayores cotas de cumplimiento por el hecho de pagar menos impuestos que antes.
Y vosotros, ¿cómo lo véis? Sigamos reflexionando…